martes, 19 de febrero de 2019

El pensamiento matemático

 en la educación preescolar es uno de los campos formativos en el cual las maestras no tienen un punto de partida o una secuencia favorecedora para aplicar con los niños, en algún momento y sobre todo al planear o ponerlo en práctica, surgen dudas en cómo podemos enseñar al niño matemáticas y difícilmente se piensa que este es un proceso el cual el niño va adquiriendo por medio de la interacción con su entorno. Queremos llenarlos de copias o libros para resolver ejercicios en el cual encierran o tachan en donde hay más o menos dibujos, colorean el objeto más grande o el más pesado. En ocasiones se toma en cuenta la secuencia de actividades que el programa de educación preescolar ofrece, pero en ocasiones se es más fácil iniciar con el reconocimiento de figuras geométricas para de ahí partir con colecciones, agrupaciones por forma, tamaño o color, y poco a poco avanzar con las demás competencias propuestas. En si no existe una patrón que diga como debes empezar y que actividades debes realizar ya que todos los niños son diferentes y se encuentran en distintas etapas de desarrollo. Es por eso que el pensamiento lógico matemático infantil se enmarca en el aspecto magnetomotriz y se desarrolla principalmente a través de los sentidos. La multitud de experiencias que el niño realiza consciente de su percepción sensorial consigo mismo en relación con los demás y con los objetos del mundo, transfieren a su mente hechos con los que una serie de ideas que le sirven para relacionarse con lo exterior. Estas ideas se convierten en conocimiento, cuando son contrastadas con otras y nuevas experiencias, al generalizar lo que es y lo que no es.